¡Nueva Partida!

pentecostal Ten misericordia de mí, oh Dios, debido a tu amor inagotable; a causa de tu gran compasión, borra la mancha de mis pecados. Salmos 51:1Dios quiere que tengamos una relación buena con él, y así como anhelamos tener un clima de armonía y amor en nuestra familia, de igual manera Dios quiere que suceda en la relación con El. A veces y por distintas circunstancias se producen rupturas o distanciamientos, por ejemplo un padre se puede encontrar molesto por las actitudes de su hijo, pero eso no lo llevará a finalizar la relación con él, porque hay un lazo mucho más fuerte que los une, que es el amor que lo lleva a perdonar las ofensas.

El Rey David, describe en el salmos 51 como se encontraba al ser confrontado por el profeta Natán, por su pecado de adulterio y asesinato. Su pecado había sido de gran manera contra su prójimo y por ende contra Dios. Como hijo, se acercó a su Padre celestial reconociendo primeramente el amor inagotable, la gran compasión de Él y que solo Él podía purificarlo, lavarlo de todo lo malo y además sabía que podía devolverle la presencia del Espíritu Santo. David, no pidió que no se le quitaran sus tesoros, su título como rey, sus posesiones, lo que él pidió es que no se le quitara su presencia.

No nos gusta que nos muestren nuestros errores, pero a veces es necesario, porque cuando el pecado no sale a la luz, simplemente va creciendo y expandiéndose como la lepra, pero la luz de la verdad hace que sea identificado, frenado y corregido. De hecho que el pecado es el elemento que enemista a los seres humanos con Dios, pero el arrepentimiento es la llave de la restauración de la relación con nuestro Padre.

Cuando pecamos, nace la culpa, esta nos enseña a entender la vida en base a obligaciones y responsabilidades. Pero hay una culpa que más que todo es remordimiento, y que no te lleva al arrepentimiento sino te encapsula en tu error o pecado y no te deja ver más allá, solo se concentra en tu falta, añadiendo a ello tristeza, frustración, pena y estancamiento. Como le pasó a Judas, el remordimiento por haber entregado a Jesús, lo condujo a quitarse la vida y no lo dejó ver que había esperanza de perdón.

Todos, sin excepción podemos ser perdonados, por el sacrificio de Jesús, y la culpa puede ser quitada si nos arrepentimos y enderezamos nuestros caminos, pero lo más lindo es que Dios nos da una nueva oportunidad de seguir hacia la meta eterna.

Hoy retoma la carrera sin cargas de culpas y con un corazón limpio.

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu fiel dentro de mí. No me expulses de tu presencia y no me quites tu Espíritu Santo Salmos

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¡Comparte Tu Tesoro!

Reflexion Cristiana

reflexiones Si ayudas al pobre, le prestas al Señor, ¡y él te lo pagará! Proverbios 17:19 Un campesino estaba haciendo un pozo en su campo. Cuando llevaba horas cavando con su pala, encontró un cofre enterrado. Al abrirlo vio lo que nunca había visto en su vida: un fabuloso tesoro; estaba lleno de diamantes, monedas de oro, joyas bellísimas, collares de perlas, esmeraldas, zafiros y un sin fin de objetos. Pasado el primer momento de sorpresa, el campesino se quedó mirando el cofre. Viendo las riquezas que contenía pensó que era un regalo que Dios le había hecho. Pero aquello no podía ser para él solo. Así que decidió compartirlo con los demás.

Tomó el camino hacia el pueblo y siempre se cruzaba con alguien que tenía algún problema y él los ayudaba con lo que tenía. Fueron tantos que en un momento pensó: ¿qué va a pasar conmigo? a este paso me voy a quedar sin nada, y la duda de su buena fe invadió su corazón.

Sin embargo, Dios le dio una respuesta: Yo puse el tesoro en tus manos, ¿por qué estás preocupado? ¿Acaso no tendré cuidado de ti también, te desampararé?. Las personas a las que ayudaste me pidieron ayuda primero a mí, yo sabía de su necesidad y te elegí a ti para suplirla porque conozco tu buen corazón, te usé para cumplir mi propósito.

El verdadero tesoro que cada uno tiene no es lo material, las posesiones o logros, hay algo más importante: Dios. Él es quien pone en cada uno: amor, compasión, talentos, habilidades, dones, etc., y estos no se pueden quedar sólo para nuestro deleite, lo tenemos que compartir con los necesitados.

La relación íntima con Dios activa el amor hacia los demás. Somos canal de bendición, no nos quedemos con el tesoro porque hay alguien necesitado que nos está esperando.

Jesús contestó: —Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primer mandamiento y el más importante. Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo Mateo 22:37-39

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